Antes que nada un cordial saludo. Me han pedido por via electrónica que presente de nuevo este artículo, que de manera muy interezante, presenta algunas de las investigaciones más recientes de los atletas-estudiantes universitarios de USA en el área psicológico-pedagogico-deportivo, además de casos y terapias sobre el manejo de la frustración y sobre el ganar y perder en el deporte colegial.
Espero que les sirva.
Atte.
Lic. Jorge Edgar Mora Reyes.
La batalla que aterroriza.
The effects of winning and losing
can last a moment – or a lifetime
By MICHELLE BRUTLAG HOSICK
http://www.ncaachampionmagazine.org/
Los efectos de ganar o perder puede durar un momento…o toda una vida.
Traducción y edición del Lic. Jorge Edgar Mora Reyes a un artículo de Michelle Brutlag Hosick.
Introducción del editor.
En nuestra sociedad mexicana, no hemos podido entender a profundidad algunos de nuestros comportamientos más profundos, es por eso que el deportista mexicano debe de analizar una y otra ves su desempeño, y para eso es importante investigar nuevas herramientas que apoyen su rendimiento en todos los aspectos humanos.
Si se pensaba años anteriores que la parte mental y psicológica no afectaba lo suficiente en rendimientos posteriores, los estudios en medicina deportiva nos han cambiado la forma de ver las cosas, y nos dan evidencias de que es mas importante de lo que pensábamos, y que una sola variable que cambie en nuestra planeación mental y psicológica puede hacer la diferencia no solo en el deporte si no también en la vida de una persona que hace deporte a un nivel competitivo, de medio a alto rendimiento.
Es importante, pues, que los atletas estén mejor preparador y los entrenadores mas investigados, ya que las palabras no son suficientes, necesitan un fundamento profundo y estudiado sobre lo que le estamos diciendo a nuestros atletas y no argumentos infundados o juicios de valor que generalmente vienen de las experiencias pasadas de una actividad generalmente diferente a la de nuestros nuevos atletas.
Artículo:
Katie Street se llama a si misma una “Golfista consistente”. Ella fue la jugadora numero uno en su equipo en la Universidad Estatal de Boise, USA. Ella se encontraba entre las mejores 25 de cualquier torneo, pero ella no se encontraba entre las mejores golfistas de su país.
Cuando ella ganó un torneo en Nevada, en sus últimos años de juvenil, ella estaba sumamente nerviosa en el hoyo final. Ella se alineo con el “Putt” en el ultimo hoyo, del último round, ella tenía que concentrarse. Ella sabía que podía ganar. Ella nunca se había sentido así antes. Era “agonía”, así fue como ella lo tradujo. Y después, había terminado.
Después de la celebración con los miembros de la familia, compañeros de equipos y entrenador, que fueron los testigos de su victoria, regresaron a la camioneta que los llevaría de regreso a la Universidad de Boise, un viaje de ocho horas. “Fue algo, como, incomodo”, “lo que quiero decir, es que, nosotros tuvimos otro torneo la próxima semana, y todo lo sucedido (el hecho de que yo haya ganado), no importaba mas. Así fue.
Se supone que ganar se trata de sentirse bien, al menos casi todo el tiempo. Pero las emociones que rodean el ganar o perder son complicadas, una mezcla de reacciones psicológicas y fisiológicas con ramificaciones a largo plazo.
Street nunca tuvo de nuevo un desempeño o rendimiento espectacular. Las expectativas que ella encaraba cambiaron dramáticamente. Ella sabía, (sus entrenadores y compañeros de equipo sabían), lo que ella era capaz de dar.
La victoria, a pesar de lo que había pasado fue dolorosa, y lo fue mas la siguiente primavera.
En un torneo en San José, Street tiro el peor round de su vida en una competencia. Ella lloro en el vestidor, terminado el torneo.
“Fue sumamente difícil encarar todo eso, porque cada persona estaba esperando que rindiera bien, que hiciera buenos tiros”, ella nos dice: “Uno sabe que el Golf no te define como eres, pero lo hace para otras terceras personas que solo conocen esta actividad, cuando solo te conocen como golfista. La gente te dice que no importa, cuando pierdes, pero si importa, al menos para ellos, y después para ti”.
Ganar o perder, estudiantes-atletas y entrenadores, deben reenfocarse, reenergetizar, y rededicarse ellos mismo a jugar de nuevo. Aquellos involucrados en una gran racha perdedora o en una gran derrota deben aprender como remotivarse, ya sea como equipo o a ellos mismo como personas, no importa cuantas competencias queden en la temporada.
Aquellos que están envueltos en una racha ganadora deberán aprender como lidiar con el peso de las expectativas que siempre acompañan el éxito consistente. Y aquellos en una depresión deberán conquistar sus pensamientos de baja autoestima.
Como se dice comúnmente, está todo en la mente.
En un estudio del profesor, de la Universidad Simon Fraser, Mario Liotti, comprobó la conexión entre la respuesta fisiológica en el cerebro y una perdida o un pobre rendimiento. Liotti estudio las imágenes de una resonancia magnética (MRI), escaneada de catorce nadadores canadienses que no lograron clasificarse para el equipo olímpico del 2004. El MRI fue realizado mientras los nadadores observaban un video clip de su rendimiento en las pruebas para el equipo olímpico, básicamente, su, no calificación a las olimpiadas.
Liotti encontró que en la región del cerebro en la cual planea el ser humano las acciones futuras (La corteza pre-motora) aparece inhibida cuando los atletas de elite se ven a ellos mismos “perdiendo”. Liotti y el psicólogo de la selección de natación de Canadá, Hap Davis, sugieren que la depresión en el área mencionada del cerebro puede explicar por qué algunos atletas tienen dificultades en reenfocarse después de una gran perdida o de un desempeño decepcionante.
Después de la revisión del video clip y el MRI, Davis realizó una pequeña sesión de terapia con los sujetos, y ellos vieron por segunda ves el video. La corteza premotora fue más activa después de la sesión terapéutica, la cual indicaba que los atletas se recuperaban después de hablar de su derrota.
Chris Carr, psicólogo del deporte en St. Vincent Centro de medicina deportiva en Indianapolis, tomo la investigación como un signo de que los atletas pueden cambiar en como manejar sus emociones en respuesta a perder en una competencia. Los psicólogos del deporte ahora alientan a los atletas en enfocarse en mejorar su rendimiento por medio de la escritura, básicamente escribiendo sobre ellos mismos o haciendo dibujos de imágenes de ejercicios. Además de esto, ellos modifican el auto habla, que es el dialogo interno de una persona, así, este dialogo puede volverse más alentador y motivante.
La mayoría de los estudiantes atletas se acostumbran a lidiar contra la adversidad y a sobre ponerse de obstáculos mientras ellos están en competencia, y, a través de esas experiencias, ellos están mas preparados para lidiar con situaciones difíciles en el trabajo y en la vida. La teoría es impresionante cuando funciona, pero las emociones que rodean el ganar y el perder pueden ser crudas y a veces hasta amenazantes.
Carr dice que las personas que están alrededor del deporte, no necesariamente entienden como pueden ser expuestas las emociones de los atletas, y mucho menos las emociones de los atletas de elite. “Aquellos individuos toman riesgos cada ves que compiten” nos dice Carr. “El riesgo esta en que compitas, y que tal ves no ganes”.
Algunos de los atletas más jóvenes tienen su rendimiento evaluado tan públicamente y tan mesurablemente que el reto, claramente, es, poner todo en una perspectiva adecuada.
“¿Como realmente puedes preparar tu mejor rendimiento?”, Carr dice, “Algunas veces tu pones tu mejor actuación en la vida, y tu sabes en tu corazón que diste todo lo que tenías, y tu sigues perdiendo. Entonces tú te sientes mal, pero a veces tú puedes recuperarte y aprender cosas positivas que generan la emoción de mantenerte entrenando duro, tomando las pequeñas cosas como se deben, e incrementando tus oportunidades de éxito la siguiente ves que compitas.
De hecho, esa habilidad para construir sobre la experiencia es uno de los rasgos de los atletas de éxito. Ellos son particularmente buenos en el trabajo sobre la adversidad y convertir la derrota en una herramienta de aprendizaje positiva, una habilidad generalmente aprendida en una edad temprana.
Megan Brent, psicóloga deportiva de la Universidad de Kansas, dice que el valor de esas lecciones son enormes. “Nadie gana todo el tiempo, además, se trata de tomar las derrotas y figurar como podemos aprender de ellas”, ella dice: “Un equipo puede jugar dando su esfuerzo absoluto y continuar perdiendo, nosotros necesitamos usar estas experiencias como una forma de volvernos mejores personas y así mejores deportistas.”
El éxito y la derrota son suficientemente difíciles de manejar para las personas, pero los estudiantes atletas casi siempre comparten estas experiencias con sus compañeros de equipo. Esa interacción puede complicar una situación ya de por si difícil.
En 1992, el Tecnológico de Virgina jugó contra el equipo varonil de basquetbol del Norte de Carolina que eventualmente ganaría el titulo de la NCAA. Los Hokies, de Virginia no venían rankeados entre los mejores del país, pero se entraban en una racha ganadora, incluyendo una victoria por mas de doble digito días antes. Pero el juego contra North Carolina no comenzó bien, y el Tecnológico de Virginia estaba abajo por más de una docena de puntos.
Entonces algo comenzó a sincronizarse, el guardia Corey Jackson entro en una racha. El equipo mantuvo su ritmo el resto del partido, y Jackson tuvo el más alto puntaje en el total de su carrera universitaria. El tecnológico de Victoria perdió, 78-62, dejando en Jackson la experiencia del conflicto entre el logro individual y la derrota del equipo.
“Tu siempre ves en al televisión cuando el coach dice: Nadie debe de hablar en el camión de regreso a casa. Nosotros no jugamos lo suficientemente bien como para hablar,” dice Jackson, “Eso es exactamente lo que paso, nosotros nunca hablamos de regreso a casa.”
“Si, yo tuve lo mas alto de mi carrera, pero nosotros queremos que el equipo gane”.
¿Son los efectos de las circunstancias tan potentes que afectan la salud mental o física?
Investigadores tienen bien conocido que las endorfinas, estimuladas por solo el ejercicio y acompañadas por el peso de las experiencias de ganar o de tener una actuación espectacular, tienen un efecto analgésico que bloquea los sentimientos de sufrimiento que alcanzan el cerebro. Sam Maniar, un psicólogo del departamento de deportes en la Universidad Estatal de Ohio, dice que los equipos que están más cohesionados y que trabajan mejor juntos (casi siempre ganando) experimentan menos estrés.
Pero esos efectos son efímeros. Aquellos que fallan en tomar la visión correcta de largo plazo, se están perdiendo el pago del desarrollo del carácter, lecciones de vida sobre deportivismo, juego limpio, responsabilidad personal y auto mejora.
“Si nosotros nos enfocamos demasiado en el resultado, nosotros perdemos la oportunidad de mejorar durante el proceso,” Carr nos dice. “Nosotros necesitamos educar a las personas como manejar las metas a corto plazo, como hacer la jugada correctamente, la ejecución. Si te enfocas en esas cosas y usas tu análisis. Entonces casi siempre tendrás éxito incluso aunque no ganes.
…Si solo te enfocas en el resultado te estas perdiendo la oportunidad de mejorar.”
Gary Bennett, un psicólogo de el Tecnológico de Virginia, enfatiza que hay que es muy importante enseñar a los estudiantes atletas a enfatizar factores mas importantes que el resultado, son muchos los elementos en los que nos podemos enfocar, incluyendo el rendimiento y desempeño del oponente, las condiciones del tiempo y las decisiones de los oficiales y los árbitros, todos estos elementos están fuera del control de los atletas.
Bennett trata de ayudar a estudiantes atletas en enfocarse en factores controlables, por medio del desempeño o el proceso de las metas.
Los individuos o los equipos con disciplina para emplear este acercamiento al aprendizaje son mas propensos a ganar, nos dice Bennett, por que ellos están trabajando para ellos mismo a diferencia de trabajar en contra del oponente.
Casi siempre, ironicamente, los sentimientos que vienen con ganar tienden a ser recompensados como una felicitación por un trabajo bien hecho. Convergentemente, las emociones alrededor de la derrota y adversidad, casi siempre son consideradas oportunidades para desarrollar el carácter.
Pero las lecciones que llegan de ganar son tan importantes como aquellas que vienen de la derrota, Bennett nos dice: “En Virginia Tech, hay un gran énfasis en el respeto, respeto al oponente, respeto al juego, etcétera,”; “Atletas que son ganadores pueden aprender de la importancia de desarrollar continuamente este tipo de respeto, el cual, también ayuda a desarrollar la medida de la humildad.”
Los psicólogos del deporte animan a los atletas, incluso cuando ellos pierden, se comparan rendimientos de sus esfuerzos pasados, por supuesto, rendimientos propios, no de otros. El fisiatra del deporte Paul Stricker, presidente de la Sociedad Medica Americana de Medicina Deportiva, dice que aquellos que tienen éxito en este ejercicio (analizar esfuerzos personales), tienen una enorme ventaja en la vida, ya que tener un “ÉXITO” no es el propósito último de la competición deportiva.
“Ganar y tener éxito absoluto viene en colores diferentes al oro y lugares diferentes que el primero,” dice Stricker. “Si una persona obtiene el oro, pero no mejora su actuación o desempeño y otra persona obtiene el decimo lugar pero obtiene la actuación de su vida, ¿quien ganó realmente?.”
“El mundo y la sociedad no siempre tienen la razón.”
El ganar se siente bien…hace que los participantes se sientan exitosos, los cuales generalmente pueden construir confianza que transportan a otras áreas de la vida.
Este tipo de postura aprendida es especialmente benéfica en situaciones de presión, por que los ganadores saben que ellos pueden tener éxito a un alto nivel. Pero ser parte de un equipo ganador o tener presentaciones excepcionales en cualquier deporte tiene su peso. La presión aumenta entre mas grande sea el éxito, y cualquier falla en esas expectativas suele ser magnificada.
“Tu tienes que ver el éxito y la Victoria como una situación variable,”, nos dice Chris Carr, un psicólogo del deporte del Centro de Medicina Deportiva de St. Vincents, en Indianápolis. “En el momento tu eres exitoso o inmediatamente después de ganar una competencia, claramente vas a tener mas efectos positivos y mas sentimientos positivos que pensamientos negativos o sentimientos. En ese momento, tú vas a celebrar y a emocionarte. Esto no necesariamente significa que eso será permanente y junto a todo lo positivo que conlleva el éxito a veces viene el peso de las expectativas y la presión.”
Los sentimientos después de la victoria pueden no ser tan intensos como los malos sentimientos después de una derrota. Algunos atletas dicen que este fenómeno es simple de explicar: Ganar es lo que tú esperas, tú nunca juegas para perder, juegas para ganar.
Ganar es una expectativa que puede ser satisfecha pero no superada, pero ganar casi siempre se siente bien. Más allá del sentido del logro, el ejercicio y el deporte competitivo produce endorfinas, neurotransmisores que disminuyen los sentimientos de dolor.
En combinación con el ejercicio, el ganar aumenta los efectos de las endorfinas. Las endorfinas bloquean el dolor que asimila el cerebro y además reduce el stress por medio de un proceso analgésico.
Estos efectos son mayores cuando los ejercicios son acompañados de un triunfo o una actuación espectacular pero estos efectos de triunfo son transitorios.
Los expertos dicen que ganar debe ser considerado como una fuerza constructiva solo cuando el concepto es propiamente definido y gestionado. Carr nos dice: “ganar”, simplemente puede ser un individuo realizando lo que le permite su capacidad. Tu, tal ves no ganes la carrera, pero tu puedes hacerlo mejor que antes, y eso puede representarnos éxito.
“Me encanta ver a los nadadores,”, nos dice. “Ellos tocan la pared al final de la carrera y ellos tienen que tranquilizarse, después de esto miran el marcador y es ahí donde se emocionan. Es todavía mejor cuando ellos se emocionan aún cuando terminan cuarto lugar por que ellos mejoraron su mejor marca personal por tres segundos.”
El entrenador de basquetbol de UCLA, John Wooden, uno de los grandes ganadores de todos los tiempos, recientemente dijo que la última satisfacción es siempre encontrada en la preparación. “Extraño enseñar”, Wooden le dijo a ESPN: “Yo no extraño los partidos…extraño las practicas diarias.”
Carr dice que aquellos que pueden dominar esta mentalidad pueden encontrar la clave para la felicidad en el deporte,…perder duele.
“Perder casi siempre puede percibirse como una derrota, una derrota en alcanzar tus metas, una derrota en lo que eres capaz de hacer.”
“Puede ser una falla externa, el sentimiento de que tu fallaste enfrente de tu familia, o tus amigos o entrenadora o compañeros de equipo”.
“Todo esto puede afectar al atleta no solo a un nivel emocional, pero también a un nivel cognoscitivo y a nivel actitud. Es por eso que todo esto puede ser abrumador. “Agonía” describe muy bien esto: Impacta en niveles emocionales y mentales.
En el peor de los casos, perder puede ser interpretado como una amenaza a la propia identidad. Esto es especialmente cierto sobre todo en estudiantes atletas, muchos de los cuales se definen a si mismo como personas que siempre buscan el logro competitivo.
Carr dice que el sentimiento es tan fuerte en algunos atletas que experimentan un tradicional duelo después de una derrota, incluyendo, negación, ira, análisis y tristeza general. En la mayoría de los casos, el atleta pronto trabajara y aceptara la etapa y el conocimiento de la realidad del deporte, la cual en cada deporte y en cada juego hay un ganador y un perdedor. Pero en la realización no siempre es sencillo de alcanzar, y las trampas del deporte estudiantil, pueden complicar la ya difícil situación.
Perder puede ser un calvario para un joven de 20 años cuando sucede ante miles de fans gritando y millones más viendo en casa. Los sentimientos de culpa y vergüenza son muy grandes.
No nos sorprenda que el dolor físico llegue a ser una metamorfosis de perder: “Me siento extraño y enfermo, me duele mi estomago”, “Siento como si alguien me hubiera pateado en la boca del estomago.”
Los pensamientos representan más que palabras. Los expertos dicen que perder incrementa los niveles de estrés y baja las defensas.
Paul Stricker, antiguo nadador de la NCAA, un ex estudiante atleta y actual presidente de la Sociedad Medica Americana de Medicina del Deporte, nos dice que perder puede tener consecuencias físicas negativas que exceden a los efectos positivos de las endorfinas del ejercicio. Todo esto incluye la elevación de químicos nocivos para el cuerpo como el cortisol y todos aquellos derivados del estrés por oxidación.
El cortisol es una hormona necesaria que tiene efectos positivos, pero se produce a altos niveles a raíz del estrés. El exceso puede dañar el cuerpo, directa e indirectamente, por medio del incremento de la presión en la sangre y en los niveles de azúcar. También puede suprimir el sistema inmune y lesionar los tejidos del cuerpo. Nos dice Stricker.
Carr reitera la creencia del legendario Coach de UCLA John Wooden, que los atletas pueden controlar su propia actuación, no la del otro equipo.
“Tienes que observar los aspectos controlables del rendimiento,” nos dice Carr, “Si tu te fijas metas reales y eres congruente, y si tienes éxito en el logro de tus objetivos, incluso si pierdes –aunque sabemos que no te va a gustar perder- tu estarás mejor preparado para re enfocarte y ser mejor la próxima ves, por que tu seguirás jugando, te seguirás esforzando, te empeñaras más, la resistencia para volver es la clave del éxito.
Espero que les sirva.
Atte.
Lic. Jorge Edgar Mora Reyes.
La batalla que aterroriza.
The effects of winning and losing
can last a moment – or a lifetime
By MICHELLE BRUTLAG HOSICK
http://www.ncaachampionmagazine.org/
Los efectos de ganar o perder puede durar un momento…o toda una vida.
Traducción y edición del Lic. Jorge Edgar Mora Reyes a un artículo de Michelle Brutlag Hosick.
Introducción del editor.
En nuestra sociedad mexicana, no hemos podido entender a profundidad algunos de nuestros comportamientos más profundos, es por eso que el deportista mexicano debe de analizar una y otra ves su desempeño, y para eso es importante investigar nuevas herramientas que apoyen su rendimiento en todos los aspectos humanos.
Si se pensaba años anteriores que la parte mental y psicológica no afectaba lo suficiente en rendimientos posteriores, los estudios en medicina deportiva nos han cambiado la forma de ver las cosas, y nos dan evidencias de que es mas importante de lo que pensábamos, y que una sola variable que cambie en nuestra planeación mental y psicológica puede hacer la diferencia no solo en el deporte si no también en la vida de una persona que hace deporte a un nivel competitivo, de medio a alto rendimiento.
Es importante, pues, que los atletas estén mejor preparador y los entrenadores mas investigados, ya que las palabras no son suficientes, necesitan un fundamento profundo y estudiado sobre lo que le estamos diciendo a nuestros atletas y no argumentos infundados o juicios de valor que generalmente vienen de las experiencias pasadas de una actividad generalmente diferente a la de nuestros nuevos atletas.
Artículo:
Katie Street se llama a si misma una “Golfista consistente”. Ella fue la jugadora numero uno en su equipo en la Universidad Estatal de Boise, USA. Ella se encontraba entre las mejores 25 de cualquier torneo, pero ella no se encontraba entre las mejores golfistas de su país.
Cuando ella ganó un torneo en Nevada, en sus últimos años de juvenil, ella estaba sumamente nerviosa en el hoyo final. Ella se alineo con el “Putt” en el ultimo hoyo, del último round, ella tenía que concentrarse. Ella sabía que podía ganar. Ella nunca se había sentido así antes. Era “agonía”, así fue como ella lo tradujo. Y después, había terminado.
Después de la celebración con los miembros de la familia, compañeros de equipos y entrenador, que fueron los testigos de su victoria, regresaron a la camioneta que los llevaría de regreso a la Universidad de Boise, un viaje de ocho horas. “Fue algo, como, incomodo”, “lo que quiero decir, es que, nosotros tuvimos otro torneo la próxima semana, y todo lo sucedido (el hecho de que yo haya ganado), no importaba mas. Así fue.
Se supone que ganar se trata de sentirse bien, al menos casi todo el tiempo. Pero las emociones que rodean el ganar o perder son complicadas, una mezcla de reacciones psicológicas y fisiológicas con ramificaciones a largo plazo.
Street nunca tuvo de nuevo un desempeño o rendimiento espectacular. Las expectativas que ella encaraba cambiaron dramáticamente. Ella sabía, (sus entrenadores y compañeros de equipo sabían), lo que ella era capaz de dar.
La victoria, a pesar de lo que había pasado fue dolorosa, y lo fue mas la siguiente primavera.
En un torneo en San José, Street tiro el peor round de su vida en una competencia. Ella lloro en el vestidor, terminado el torneo.
“Fue sumamente difícil encarar todo eso, porque cada persona estaba esperando que rindiera bien, que hiciera buenos tiros”, ella nos dice: “Uno sabe que el Golf no te define como eres, pero lo hace para otras terceras personas que solo conocen esta actividad, cuando solo te conocen como golfista. La gente te dice que no importa, cuando pierdes, pero si importa, al menos para ellos, y después para ti”.
Ganar o perder, estudiantes-atletas y entrenadores, deben reenfocarse, reenergetizar, y rededicarse ellos mismo a jugar de nuevo. Aquellos involucrados en una gran racha perdedora o en una gran derrota deben aprender como remotivarse, ya sea como equipo o a ellos mismo como personas, no importa cuantas competencias queden en la temporada.
Aquellos que están envueltos en una racha ganadora deberán aprender como lidiar con el peso de las expectativas que siempre acompañan el éxito consistente. Y aquellos en una depresión deberán conquistar sus pensamientos de baja autoestima.
Como se dice comúnmente, está todo en la mente.
En un estudio del profesor, de la Universidad Simon Fraser, Mario Liotti, comprobó la conexión entre la respuesta fisiológica en el cerebro y una perdida o un pobre rendimiento. Liotti estudio las imágenes de una resonancia magnética (MRI), escaneada de catorce nadadores canadienses que no lograron clasificarse para el equipo olímpico del 2004. El MRI fue realizado mientras los nadadores observaban un video clip de su rendimiento en las pruebas para el equipo olímpico, básicamente, su, no calificación a las olimpiadas.
Liotti encontró que en la región del cerebro en la cual planea el ser humano las acciones futuras (La corteza pre-motora) aparece inhibida cuando los atletas de elite se ven a ellos mismos “perdiendo”. Liotti y el psicólogo de la selección de natación de Canadá, Hap Davis, sugieren que la depresión en el área mencionada del cerebro puede explicar por qué algunos atletas tienen dificultades en reenfocarse después de una gran perdida o de un desempeño decepcionante.
Después de la revisión del video clip y el MRI, Davis realizó una pequeña sesión de terapia con los sujetos, y ellos vieron por segunda ves el video. La corteza premotora fue más activa después de la sesión terapéutica, la cual indicaba que los atletas se recuperaban después de hablar de su derrota.
Chris Carr, psicólogo del deporte en St. Vincent Centro de medicina deportiva en Indianapolis, tomo la investigación como un signo de que los atletas pueden cambiar en como manejar sus emociones en respuesta a perder en una competencia. Los psicólogos del deporte ahora alientan a los atletas en enfocarse en mejorar su rendimiento por medio de la escritura, básicamente escribiendo sobre ellos mismos o haciendo dibujos de imágenes de ejercicios. Además de esto, ellos modifican el auto habla, que es el dialogo interno de una persona, así, este dialogo puede volverse más alentador y motivante.
La mayoría de los estudiantes atletas se acostumbran a lidiar contra la adversidad y a sobre ponerse de obstáculos mientras ellos están en competencia, y, a través de esas experiencias, ellos están mas preparados para lidiar con situaciones difíciles en el trabajo y en la vida. La teoría es impresionante cuando funciona, pero las emociones que rodean el ganar y el perder pueden ser crudas y a veces hasta amenazantes.
Carr dice que las personas que están alrededor del deporte, no necesariamente entienden como pueden ser expuestas las emociones de los atletas, y mucho menos las emociones de los atletas de elite. “Aquellos individuos toman riesgos cada ves que compiten” nos dice Carr. “El riesgo esta en que compitas, y que tal ves no ganes”.
Algunos de los atletas más jóvenes tienen su rendimiento evaluado tan públicamente y tan mesurablemente que el reto, claramente, es, poner todo en una perspectiva adecuada.
“¿Como realmente puedes preparar tu mejor rendimiento?”, Carr dice, “Algunas veces tu pones tu mejor actuación en la vida, y tu sabes en tu corazón que diste todo lo que tenías, y tu sigues perdiendo. Entonces tú te sientes mal, pero a veces tú puedes recuperarte y aprender cosas positivas que generan la emoción de mantenerte entrenando duro, tomando las pequeñas cosas como se deben, e incrementando tus oportunidades de éxito la siguiente ves que compitas.
De hecho, esa habilidad para construir sobre la experiencia es uno de los rasgos de los atletas de éxito. Ellos son particularmente buenos en el trabajo sobre la adversidad y convertir la derrota en una herramienta de aprendizaje positiva, una habilidad generalmente aprendida en una edad temprana.
Megan Brent, psicóloga deportiva de la Universidad de Kansas, dice que el valor de esas lecciones son enormes. “Nadie gana todo el tiempo, además, se trata de tomar las derrotas y figurar como podemos aprender de ellas”, ella dice: “Un equipo puede jugar dando su esfuerzo absoluto y continuar perdiendo, nosotros necesitamos usar estas experiencias como una forma de volvernos mejores personas y así mejores deportistas.”
El éxito y la derrota son suficientemente difíciles de manejar para las personas, pero los estudiantes atletas casi siempre comparten estas experiencias con sus compañeros de equipo. Esa interacción puede complicar una situación ya de por si difícil.
En 1992, el Tecnológico de Virgina jugó contra el equipo varonil de basquetbol del Norte de Carolina que eventualmente ganaría el titulo de la NCAA. Los Hokies, de Virginia no venían rankeados entre los mejores del país, pero se entraban en una racha ganadora, incluyendo una victoria por mas de doble digito días antes. Pero el juego contra North Carolina no comenzó bien, y el Tecnológico de Virginia estaba abajo por más de una docena de puntos.
Entonces algo comenzó a sincronizarse, el guardia Corey Jackson entro en una racha. El equipo mantuvo su ritmo el resto del partido, y Jackson tuvo el más alto puntaje en el total de su carrera universitaria. El tecnológico de Victoria perdió, 78-62, dejando en Jackson la experiencia del conflicto entre el logro individual y la derrota del equipo.
“Tu siempre ves en al televisión cuando el coach dice: Nadie debe de hablar en el camión de regreso a casa. Nosotros no jugamos lo suficientemente bien como para hablar,” dice Jackson, “Eso es exactamente lo que paso, nosotros nunca hablamos de regreso a casa.”
“Si, yo tuve lo mas alto de mi carrera, pero nosotros queremos que el equipo gane”.
¿Son los efectos de las circunstancias tan potentes que afectan la salud mental o física?
Investigadores tienen bien conocido que las endorfinas, estimuladas por solo el ejercicio y acompañadas por el peso de las experiencias de ganar o de tener una actuación espectacular, tienen un efecto analgésico que bloquea los sentimientos de sufrimiento que alcanzan el cerebro. Sam Maniar, un psicólogo del departamento de deportes en la Universidad Estatal de Ohio, dice que los equipos que están más cohesionados y que trabajan mejor juntos (casi siempre ganando) experimentan menos estrés.
Pero esos efectos son efímeros. Aquellos que fallan en tomar la visión correcta de largo plazo, se están perdiendo el pago del desarrollo del carácter, lecciones de vida sobre deportivismo, juego limpio, responsabilidad personal y auto mejora.
“Si nosotros nos enfocamos demasiado en el resultado, nosotros perdemos la oportunidad de mejorar durante el proceso,” Carr nos dice. “Nosotros necesitamos educar a las personas como manejar las metas a corto plazo, como hacer la jugada correctamente, la ejecución. Si te enfocas en esas cosas y usas tu análisis. Entonces casi siempre tendrás éxito incluso aunque no ganes.
…Si solo te enfocas en el resultado te estas perdiendo la oportunidad de mejorar.”
Gary Bennett, un psicólogo de el Tecnológico de Virginia, enfatiza que hay que es muy importante enseñar a los estudiantes atletas a enfatizar factores mas importantes que el resultado, son muchos los elementos en los que nos podemos enfocar, incluyendo el rendimiento y desempeño del oponente, las condiciones del tiempo y las decisiones de los oficiales y los árbitros, todos estos elementos están fuera del control de los atletas.
Bennett trata de ayudar a estudiantes atletas en enfocarse en factores controlables, por medio del desempeño o el proceso de las metas.
Los individuos o los equipos con disciplina para emplear este acercamiento al aprendizaje son mas propensos a ganar, nos dice Bennett, por que ellos están trabajando para ellos mismo a diferencia de trabajar en contra del oponente.
Casi siempre, ironicamente, los sentimientos que vienen con ganar tienden a ser recompensados como una felicitación por un trabajo bien hecho. Convergentemente, las emociones alrededor de la derrota y adversidad, casi siempre son consideradas oportunidades para desarrollar el carácter.
Pero las lecciones que llegan de ganar son tan importantes como aquellas que vienen de la derrota, Bennett nos dice: “En Virginia Tech, hay un gran énfasis en el respeto, respeto al oponente, respeto al juego, etcétera,”; “Atletas que son ganadores pueden aprender de la importancia de desarrollar continuamente este tipo de respeto, el cual, también ayuda a desarrollar la medida de la humildad.”
Los psicólogos del deporte animan a los atletas, incluso cuando ellos pierden, se comparan rendimientos de sus esfuerzos pasados, por supuesto, rendimientos propios, no de otros. El fisiatra del deporte Paul Stricker, presidente de la Sociedad Medica Americana de Medicina Deportiva, dice que aquellos que tienen éxito en este ejercicio (analizar esfuerzos personales), tienen una enorme ventaja en la vida, ya que tener un “ÉXITO” no es el propósito último de la competición deportiva.
“Ganar y tener éxito absoluto viene en colores diferentes al oro y lugares diferentes que el primero,” dice Stricker. “Si una persona obtiene el oro, pero no mejora su actuación o desempeño y otra persona obtiene el decimo lugar pero obtiene la actuación de su vida, ¿quien ganó realmente?.”
“El mundo y la sociedad no siempre tienen la razón.”
El ganar se siente bien…hace que los participantes se sientan exitosos, los cuales generalmente pueden construir confianza que transportan a otras áreas de la vida.
Este tipo de postura aprendida es especialmente benéfica en situaciones de presión, por que los ganadores saben que ellos pueden tener éxito a un alto nivel. Pero ser parte de un equipo ganador o tener presentaciones excepcionales en cualquier deporte tiene su peso. La presión aumenta entre mas grande sea el éxito, y cualquier falla en esas expectativas suele ser magnificada.
“Tu tienes que ver el éxito y la Victoria como una situación variable,”, nos dice Chris Carr, un psicólogo del deporte del Centro de Medicina Deportiva de St. Vincents, en Indianápolis. “En el momento tu eres exitoso o inmediatamente después de ganar una competencia, claramente vas a tener mas efectos positivos y mas sentimientos positivos que pensamientos negativos o sentimientos. En ese momento, tú vas a celebrar y a emocionarte. Esto no necesariamente significa que eso será permanente y junto a todo lo positivo que conlleva el éxito a veces viene el peso de las expectativas y la presión.”
Los sentimientos después de la victoria pueden no ser tan intensos como los malos sentimientos después de una derrota. Algunos atletas dicen que este fenómeno es simple de explicar: Ganar es lo que tú esperas, tú nunca juegas para perder, juegas para ganar.
Ganar es una expectativa que puede ser satisfecha pero no superada, pero ganar casi siempre se siente bien. Más allá del sentido del logro, el ejercicio y el deporte competitivo produce endorfinas, neurotransmisores que disminuyen los sentimientos de dolor.
En combinación con el ejercicio, el ganar aumenta los efectos de las endorfinas. Las endorfinas bloquean el dolor que asimila el cerebro y además reduce el stress por medio de un proceso analgésico.
Estos efectos son mayores cuando los ejercicios son acompañados de un triunfo o una actuación espectacular pero estos efectos de triunfo son transitorios.
Los expertos dicen que ganar debe ser considerado como una fuerza constructiva solo cuando el concepto es propiamente definido y gestionado. Carr nos dice: “ganar”, simplemente puede ser un individuo realizando lo que le permite su capacidad. Tu, tal ves no ganes la carrera, pero tu puedes hacerlo mejor que antes, y eso puede representarnos éxito.
“Me encanta ver a los nadadores,”, nos dice. “Ellos tocan la pared al final de la carrera y ellos tienen que tranquilizarse, después de esto miran el marcador y es ahí donde se emocionan. Es todavía mejor cuando ellos se emocionan aún cuando terminan cuarto lugar por que ellos mejoraron su mejor marca personal por tres segundos.”
El entrenador de basquetbol de UCLA, John Wooden, uno de los grandes ganadores de todos los tiempos, recientemente dijo que la última satisfacción es siempre encontrada en la preparación. “Extraño enseñar”, Wooden le dijo a ESPN: “Yo no extraño los partidos…extraño las practicas diarias.”
Carr dice que aquellos que pueden dominar esta mentalidad pueden encontrar la clave para la felicidad en el deporte,…perder duele.
“Perder casi siempre puede percibirse como una derrota, una derrota en alcanzar tus metas, una derrota en lo que eres capaz de hacer.”
“Puede ser una falla externa, el sentimiento de que tu fallaste enfrente de tu familia, o tus amigos o entrenadora o compañeros de equipo”.
“Todo esto puede afectar al atleta no solo a un nivel emocional, pero también a un nivel cognoscitivo y a nivel actitud. Es por eso que todo esto puede ser abrumador. “Agonía” describe muy bien esto: Impacta en niveles emocionales y mentales.
En el peor de los casos, perder puede ser interpretado como una amenaza a la propia identidad. Esto es especialmente cierto sobre todo en estudiantes atletas, muchos de los cuales se definen a si mismo como personas que siempre buscan el logro competitivo.
Carr dice que el sentimiento es tan fuerte en algunos atletas que experimentan un tradicional duelo después de una derrota, incluyendo, negación, ira, análisis y tristeza general. En la mayoría de los casos, el atleta pronto trabajara y aceptara la etapa y el conocimiento de la realidad del deporte, la cual en cada deporte y en cada juego hay un ganador y un perdedor. Pero en la realización no siempre es sencillo de alcanzar, y las trampas del deporte estudiantil, pueden complicar la ya difícil situación.
Perder puede ser un calvario para un joven de 20 años cuando sucede ante miles de fans gritando y millones más viendo en casa. Los sentimientos de culpa y vergüenza son muy grandes.
No nos sorprenda que el dolor físico llegue a ser una metamorfosis de perder: “Me siento extraño y enfermo, me duele mi estomago”, “Siento como si alguien me hubiera pateado en la boca del estomago.”
Los pensamientos representan más que palabras. Los expertos dicen que perder incrementa los niveles de estrés y baja las defensas.
Paul Stricker, antiguo nadador de la NCAA, un ex estudiante atleta y actual presidente de la Sociedad Medica Americana de Medicina del Deporte, nos dice que perder puede tener consecuencias físicas negativas que exceden a los efectos positivos de las endorfinas del ejercicio. Todo esto incluye la elevación de químicos nocivos para el cuerpo como el cortisol y todos aquellos derivados del estrés por oxidación.
El cortisol es una hormona necesaria que tiene efectos positivos, pero se produce a altos niveles a raíz del estrés. El exceso puede dañar el cuerpo, directa e indirectamente, por medio del incremento de la presión en la sangre y en los niveles de azúcar. También puede suprimir el sistema inmune y lesionar los tejidos del cuerpo. Nos dice Stricker.
Carr reitera la creencia del legendario Coach de UCLA John Wooden, que los atletas pueden controlar su propia actuación, no la del otro equipo.
“Tienes que observar los aspectos controlables del rendimiento,” nos dice Carr, “Si tu te fijas metas reales y eres congruente, y si tienes éxito en el logro de tus objetivos, incluso si pierdes –aunque sabemos que no te va a gustar perder- tu estarás mejor preparado para re enfocarte y ser mejor la próxima ves, por que tu seguirás jugando, te seguirás esforzando, te empeñaras más, la resistencia para volver es la clave del éxito.
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